Ruta 66 en auto de alquiler

Quizás no sea ya la Ruta 66 la floreciente carretera que inspiraba artistas, músicos y trabajadores. La arteria que movilizó miles de personas que circulaban de este a oeste en busca de una oportunidad durante el crac de la bolsa a finales de los años 20. No obstante, y pese a su cierre en 1985, la Ruta 66 vuelve a resurgir gracias a la llegada de viajeros de todo el mundo en busca de una ruta que muestre la verdadera América, la de los sueños y la esperanza.

Empapados en una mezcla de nostalgia e historia, nuevos negocios resurgen de los restos del pasado en forma de hoteles de estilo vintage, gasolineras restauradas y todo tipo de restaurantes. La Ruta 66, pese a existir sólo en un 85% de lo que fue, es ahora una excusa perfecta para recorrer y vivir Estados Unidos.

Te animas a recorrerla?

Hoy te contamos cómo realizarla para sacarle todo el partido, qué debes tener en cuenta, qué llevar y algunas recomendaciones básicas sobre una carretera que, durante décadas, fue la arteria de una potencia.

¿Por qué fue tan importante?

Casi 4.000km de carretera para unir Chicago, en la zona de los grandes lagos, con Santa Mónica, California. Se convirtió en el principal camino para miles de inmigrantes que huían primero del caos tras la quiebra de la bolsa de Nueva York.
A lo largo de ella surgieron multitud de negocios: hoteles, pensiones, restaurantes, gasolineras… apoyando la economía de los estados por los que circulaba

¿Cuándo y cómo hacer la ruta?

Teniendo en cuenta que buena parte de la ruta transcurre por la zona sur del país (Arizona, Texas, Nuevo Méjico…), es recomendable olvidarse de los dos meses más calurosos del año. Lo ideal es el otoño americano.
Illinois o Missouri ofrecen unos escenarios naturales dignos de postal que amenizarán el paso de los kilómetros. Haciéndolo en el mismo sentido que los inmigrantes de antaño (de Chicago a Santa Mónica), nos aseguramos un final más cálido por el sol californiano y el océano.

Tiempo estimado

Dos semanas deberían ser suficientes para disfrutar sin problemas del viaje sin estrés. Es obligado visitar Chicago, Albuquerque o Santa Fe o los paisajes de las Montañas Rocosas merecen un día entero en el que poder desviarte, comer una hamburguesa o desayunar uno de esos platos de huevos con bacon acompañado de una jarra de jugo de naranja.

Haz una parada por la noche en una kilométrica recta en una inmensa llanura y observa la verdadera cara del cielo. Lleva varios litros de agua contigo, nunca se sabe para qué puedes necesitarlos (averías inesperadas, tomar el desvío equivocado, quedarse sin gasolina) y, por favor, maneja un buen auto, no ahorres con esto. Ni se te ocurra un auto de alquiler económico.

Resumen:

La Ruta 66 es, en definitiva, un pedazo de historia, un perfecto destino para unas vacaciones por tu cuenta o en compañía y una experiencia sin igual para vivir la carretera. La frase “carretera y manta” nunca cobró tanto sentido. Si no la has hecho aún, ¡no tardes!… y si la hiciste, envidiamos sanamente tus fotos y experiencia.

Matias Pereira

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